domingo, 30 de diciembre de 2012

Autodestruída y autorreconstruída.


En el momento más oscuro,
http://ncwinters.com/
cuando los golpes son más bajos,
los amigos, ciegos, sordos y mudos,
y las luces se han apagado.

Cuando ya no encontré salida alguna,
enterrada entre las sábanas me hallaba,
crucificada por un orgullo que necesitaba ayuda,
y una voz que siempre callaba.

Me abracé a un vidrio que me hacía compañía,
que mantenía su palabra y me transmitía su calor.
Intentando olvidar y reír de una forma sencilla.
Buscando la tan ansiada autodestrucción.  

Ebria de olvido y falsa felicidad, 
los grados circulaban por mis venas, 
sin sentirme presa de la realidad,  
sin estar atrapada entre llantos y penas.  

El nombre que recordaba, estaba en una etiqueta,
ni siquiera el mío podría haber pronunciado,
la ética y la moral, en el fondo de la botella,
y en los labios, un mundo con sabor amargo.

Envuelta en vergüenza, la noche llegó a su fin,
el sol de la mañana pudo iluminar mis tropiezos,
resacosa, patética, hundida y sola me sentí,
de entre tanta humillación, afloró un pensamiento:

'Cuando el camino hacia abajo se acaba,
cuando llegas a lo más profundo del abismo,
hay una senda menos, la dirección está clara,
toca recuperarse sin más apoyo que el de uno mismo'

Ahora ya sólo queda aprender la lección y practicarla.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos.

Borro mis palabras, pero no porque me arrepienta de lo que siento.
Imagen de: http://mandytsung.com/
 Me arrepiento de expresarlo porque es imposible que me puedas entender.

Título de la entrada: Con las ganas, de Azahara.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Me gustas.

Los labios cortados, el frío me acompaña,
los faros de los coches alumbran con escasez.
Diciembre me estremece y me apaga,
pero se enciende una luz que me devuelve la fe.

Estando a pocos grados del abismo,
cuesta mucho más pensar,
hasta que aparece un suave abrigo,
que me aisla de la oscuridad.

Lentamente el calor conquista mi cuerpo,
descongelando sueños ya olvidados,
despertando viejos sentimientos y recuerdos,
Imagen de: http://kristahuot.com/
como el temor a acabar quemado.

A fuego lento fluyen confidencias y sonrisas,
me pierdo entre sus cálidas manos,
sin rumbo, sin dirección, sin prisa,
pero con miedo a estar equivocados. 

Si me abrazas, promete que no me soltarás,
que no me dejarás pendiente de un hilo,
promete que el tiempo se detendrá,
sin pedir perdón, sin acabar heridos.

Antes de abrir mis puertas y dejarte entrar,
antes de que, poder ver mi alma, puedas,
dame garantías, dime la verdad,
y por favor, cumple tus promesas.

Porque hace demasiado frío en la oscuridad.
Y yo, ya no confío.

sábado, 8 de diciembre de 2012

El salto de cada mañana.

Desde hace cosa de diez años, cada mañana, nada más despertar, tengo que dar un pequeño salto para levantarme de la cama. Podría parecer una forma alegre de empezar el día, y así ha sido en ciertas ocasiones, pero no suele ser el caso.
Imagen de: http://jenniferhealy.deviantart.com/

En realidad, la historia resulta bastante triste. Para lo que algunos empezar mal el día es levantarse con el pie izquierdo, en mi caso, es tropezar y hacerme auténtico daño.

Cuando sólo te ha pasado una o dos veces, no le das una mayor importancia, pero con el paso del tiempo y la torpeza innata que poseo, mis tobillos se han visto resentidos en más de una ocasión. 

Razón por la cual y desde hace ya bastante tiempo, en lugar de saltar sin más, me quedo sentada al borde de la cama pensando, justo antes de deslizarme lentamente para así, salir ilesa. 

Habrá quien crea que es una forma meticulosa de actuar con el fin de obtener un resultado correcto. Pero lo que en realidad sucede, es que, cada mañana, nada más levantarme tengo miedo, miedo a tropezar, miedo a hacerme daño, miedo a que mi torpeza me supere una vez más.

Y lo que resulta más triste aún, es que es lo único que hago durante todo el día.

domingo, 2 de diciembre de 2012

A thousand years

Imagen de: http://mandytsung.com/
No tomes decisiones cuando estés enfadado. No hagas promesas cuando estés feliz. No te tires por la ventana cuando estés triste.
Título de la entrada: A thousand years, de Christina Perri.

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿El peor año de mi vida? Adivina.

'Todo está mal, todo está mal' se repetía a sí misma mientras se mantenía tumbada e inamovible sobre el frío asfalto. Con las heridas sangrantes, las costuras descosidas, la respiración desigual y las lágrimas desatadas, no podía pensar o decir nada más.

Que fría resultaba aquella carretera, pero, ¿qué importaba si su piel ya no podía sentir placer alguno? Aquel suelo sobre el que acabó extendida y rota fue el final de un viaje hacia abajo, la única meta posible tras la caída del último pilar que la sostenía alejada de aquel infierno...
 
Imagen de: http://pixiecold.deviantart.com
La historia de su desplome era demasiado complicada, habían ocurrido demasiados pequeños gestos desconsiderados, demasiadas arrogancias e ignorancias, demasiadas vueltas del destino desafortunadas, demasiadas coincidencias, demasiados errores, demasiadas pérdidas, demasiadas mentiras, demasiadas verdades, demasiados tropiezos... 

Fue demasiado daño el que, poco a poco, fue oxidando cada una de las columnas, cuerdas, redes e hilos que la mantenían a salvo, haciendo inevitable su final.

Mientras reflexionaba, sus ojos se cerraban, sus músculos se estremecían, las manchas de sangre sobre su piel se extendían, su temperatura bajaba y la pequeña llama de vida que había en su interior, se apagaba lentamente dejando una espesa nube de humo que le impedía llegar a ver el cielo.

Justo ahí, en ese preciso momento en el que la vida se le escapaba de las manos y tenía que elegir entre luchar o rendirse, se paró a pensar. Pues, ¿qué era lo que le quedaba? ¿Qué era lo que podía hacer en ese instante? ¿Qué forma de escapar tenía? Y no vio más salida, que exhalar el que sería su último aliento mientras pronunciaba las que sería su última palabra: adiós.