miércoles, 27 de junio de 2012

Cómo escribir estando enferma, rallada y sincera en un día caluroso.

Y aquí estoy, delante de la pantalla, contemplando la ausencia de mi musa. Inspirándome en el espejo roto, el billete de metro o el corazón de metal. Escribiendo para desahogarme, intentando salir de dudas. Cogiendo la guitarra, intentando no desentonar.

No hay arpegio capaz de explicar todo este miedo, no hay acorde que pueda indicarme mi camino, no encuentro la canción que exprese lo que siento, ya no quedan nubes, ya no quedan amigos.

Imagen de: http://jasinskiart.tumblr.com/
La ligera brisa que me abraza a través de la ventana no me la devolverá. Ni la seguridad, ni la confianza, ni los deseos y sueños de antaño. Mucho menos a ella, dulce, sincera, ingenua e inocente felicidad. Sólo quiero volver al pasado, al tierno pasado, sólo un rato.

El dolor de mi garganta sólo me recuerda cómo me escuece al tragar, mis pensamientos, sus verdades, nuestros recuerdos, aquellos sentimientos. El de cabeza, en cambio, evoca al sufrimiento del intento fallido a olvidar, y el calor propio del verano sólo me enfría más por dentro.

Coger la guitarra y que se me derramen las lágrimas, patético. Intentar leer estos versos en voz alta y que me falle la voz, absurdo. Ponerle el corazón a estas palabras sin sentido, ridículo. Volver atrás, engañarme a mi misma, temer a la soledad, penoso.

Y ya me despido, dando este estúpido escrito por terminado, dejando aquí guardados los sentimientos que en esta tarde me han invadido. No expresaré las causas de este estado de anímo, no es mi estilo. Cuando las preguntas sobren, las respuestas no se habrán encontrado.

jueves, 21 de junio de 2012

No puedo vivir sin ti, no hay manera.

Es increíble que hayan pasado casi dos meses y todavía tenga lágrimas que te reclamen. Antes todavía te podía ver, antes creía oírte, pero ahora cuando te llamo ya no respondes.

Ya no me asomo a tus rincones favoritos a ver si estás escondida, ya no dejo un hueco en tu lado preferido de la cama para que vengas, ya no miro dos veces antes de cerrar la puerta del pasillo ni me acerco al sillón cuando vuelvo a casa por la noche, ya no estoy pendiente de si estás cerca para no asustarte cuando cojo la guitarra.

Pero te sigo echando de menos, cuando veo la marca que me dedicaste hace ya muchos años, los cojines/sábanas/mantas/fundas destrozadas por tus uñas o cuando recuerdo nuestras anédotas vividas de cuando eras una bola de pelo con patas bien pequeña y yo una cría protestona y pesada, lo tonta que eras muchas veces y lo exageradamente lista y cabrona que acabarías siendo...

Qué raro se me hará no verte escondida e intentar tranquilizarte este año en San Juan, o no tener que luchar para poder mojarte un poco ahora que llega el calor, no verte tirada en el suelo huyendo de éste y aprovechando el frío que transmiten las baldosas...

Por mucho que intente acostumbrarme es inevitable pensar en ti. Te echo de menos, cabrona.

Título de la entrada: No puedo vivir sin ti, de Los Ronaldos.

lunes, 4 de junio de 2012

Acribillado.

Tu espíritu fraccionado en mil pedazos,
repartidos en lugares lejanos y desconocidos,
tu rostró partido ante el espejo del baño,
tras no reconocerse a sí mismo.

Entre mentiras y excesos te olvidaste de ser.

Tu esencia se evaporó con cada rayo de sol.
Dejaste de ser tú para pasar a ser él
y así afrontar el daño que te hizo su olor.

Él, el zombie que vaga por el mundo,

Imagen de: http://jasinskiart.tumblr.com/
que no tiene donde caerse muerto,
cuya ambición le hizo perder el rumbo,
y de su vida, hacer su propio infierno.

Buscabas respuestas que atravesaron tu alma,

ella disparó la verdad a quemarropa contra ti,
pues las preguntas no estaban bien formuladas,
jamás imaginaste cómo las palabras llegan a herir.

¿Cómo podías esquivar las balas

si sus ojos te llamaban mi "amor"?
¿Cómo evitar las quemaduras
si sus labios acariciaban tu voz?

Por mucho que te repitas que era inevitable,

por muchos intentos y decepciones
el dolor sigue ahí recordándote de forma amable
cómo tu alma se rompió en mil fracciones.

Ahora ya sólo queda intentar curar las heridas,

disimular las cicatrices sin llegar a olvidarlas,
reconstruir tu alma y sacar las espinas,
que la que era tu rosa dejó profundamente clavadas.

Nada volverá a ser como era,

tu alma tendrá el aspecto de un espejo reconstruido.
donde, por mucho que quieras,
todavía se ven las marcas de por donde fue herido.


Dedicado a Jimmy, mi fan número uno.