Las altas murallas miran al suelo con desprecio. Si lo que intentas es cruzar la frontera, tendrás que enfrentarte a ellas y derribarlas, piedra por piedra, hasta destruir sus cimientos. Cimientos construidos con duro trabajo y esfuerzo, con dolor y tragedia, con miedo y fuerza, con sudor, sangre y lágrimas.
Si lo que intentas es descubrir aquello que ocultan, ver la luz que no dejan pasar, sentir el viento que se queda atrapado entre sus grietas y llegar al otro lado, tendrás que desplegar tus ejércitos y tus mejores armas y declararles la guerra.
Se acabaron los tiempos de paz, se acabaron las treguas. Ahora todo es un juego de estrategias en el que no te puedes permitir volver a perder. Si quieres llegar a lo más profundo, si quieres conquistarlas, tu objetivo ha de ser destruirlas sin que tiemblen la voz o el pulso, sin que haya ni el más mínimo rastro de miedo o duda, sin errores, sin arrepentimientos.
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| Imagen de: http://agnes-cecile.deviantart.com/ |
Pero, antes de prender el primer fuego o lanzar el primer cañón, recapacita porque, una vez destruida la paz, puede que no se pueda recomponer.