domingo, 26 de mayo de 2013

Amor automático.

Aprendiste a manejarme como a un robot,
como una autómata, tu voluntad dominaba mi vida.
Acciones y sentimientos encaminados por un botón,
hacía de veleta el que, apretar, tú decidías.

Imagen de: http://jasinskiart.tumblr.com/
El único viento era el aire que respirabas,
el único mar, la saliva que dejabas en mi boca,
la única música, el sonido de tus palabras
que en mis oídos, me anclaban a las rocas.

Mi cuerpo se estremecía con una simple mirada,
las quimeras aparecían con cada parpadeo,
la sonrisa y la lágrima bailaban entre tus pestañas,
y la angustia me abruma ahora que ya no te veo.

En un barco a la deriva me he convertido.
Sin timón, ni faro. Sin brújula, ni mapa.
Balanceada por olas de bipolarismo
y por las aguas de tu abandono, arrastrada.

Golpeada contra las rocas,
congelada por el frío,
Mareada por tu boca,
Perdida en el olvido.