martes, 29 de noviembre de 2011

Y tú, ¿qué harías?

Hoy en la universidad la profesora nos ha hecho una pregunta, puede que para la clase en concreto no tuviera relevancia, pero a mí me ha tenido absorta toda la clase. La pregunta era la siguiente: "Cuando deseamos algo de verdad, y lo deseamos por encima del resto de cosas, ¿damos algún paso para alcanzarlo?"

En ese instante me puse a pensar, en mi situación, en mi presente, en mi pasado, en conceptos tan complejos y a la vez simples como el ya famoso Carpe Diem, en frases que parecen estúpidas cuando todos las utilizan en las redes sociales pero que si te las tomas en serio, tienen mucho significado; el típico "Si muriera mañana, ¿qué me dirías hoy?" personalmente, lo cambiaría a "Si murieras mañana, ¿qué harías hoy?"

Puede parecer el típico concepto contemporaneo de moda, pero es muchísimo más complejo, vivir cada día como si fuese el último, dejarse llevar por tus impulsos, no cohibirte y encerrarte en ti mismo, buscar la felicidad, cumplir tus sueños y anhelos más ocultos...

Es entonces cuando he intentado responder a esa pregunta, ¿qué haría hoy si fuese mi último día? Supongo que empezaría por ser sincera sobre mis sentimientos y pensamientos a mis seres queridos, que aquellas personas a las que no les he dicho lo mucho que las quiero, porque ya se sabe sin decirlo, se les quedaran grabadas mis palabras, que aquellas personas a las que les guardo rencor por algo sucedido en el pasado encontraran mi perdón y aquellos con los que no me atreví a hablar porque me intimidaban pero que apreciaba desde la lejanía llegaran a ver en mí a una persona más con la que hablar y compartir su tiempo.

Imagen de: www.caterangel.com

Y después de cerrar los asuntos pendientes con las personas de mi alrededor, continuaría mi despedida con el mundo, cumpliendo algún sueño que siempre he querido hacer pero que he apartado, cosas tan simples como un piercing o un tatuaje, ir a un restaurante pijo al que nunca iba porque nunca tenía dinero de sobra, bañarme en la playa de noche en invierno, ver una película o leer un libro que siempre haya tenido pendiente, viajar a algún lugar diferente, hacer alguna locura como cantar en un karaoke, colarme en el cine aunque no me interese la película, perderle el miedo a las atracciones, subirme a bailar en la barra de un bar con una amiga, ponerme un vestido carísimo y elegante con unas botas cutres para pasear por el parque, coger la guitarra y ponerme a tocar en medio de una plaza y mil cosas más que, parecen absurdas, pero tienen sentido para mí, pasos pequeños pero significativos.

Supongo que en un día no podría hacer todo eso, pero yo me pregunto, si lo único seguro que sé en esta vida es que un día llegará el final, la muerte, y que día a día la cuenta atrás avanza, ¿cómo puede ser que permita que el miedo no me deje cumplir esos pequeños sueños ahora que todavía tengo tiempo?