Después de trepar, escalar y perder el aliento, llegué a la cima y, sin darme cuenta, me caí sin más. ¿Fue culpa mía o había alguien más allí para hacerme caer? Sinceramente, si quedarte en la cima no depende de tu propio trabajo y esfuerzo, no merece la pena sufrir por ella, cuando hay colinas más importantes y más reales que escalar.
Imagen de: www.heikomueller.de
Quédate con tu montaña
Yo, no la quiero
