Porque si necesito hablar con alguien, tú me sabes escuchar. Porque si necesito reírme, sacas el payaso que llevas dentro. Porque si necesito desahogarme y que alguien aguante mis chorradas, estás ahí. Porque cuando las hormonas me hacen insoportable y estar deprimida por cualquier tontería, sabes hacer que vuelva a la normalidad. Porque si quiero hablar de música, política, fútbol, filosofía o simplemente tonterías, sabes responder. Porque eres el primer lector de mis obras y eres mi fan número uno. Porque cuando necesito un abrazo, tus brazos están extendidos para mí. Porque cuando me siento sola, tú te sientas a mi lado para recordarme que no es así. Porque si necesito tomar el aire me sacas a pasear junto a tu perro. Porque cuando me rayo por cualquier tontería, sabes quitarle importancia a los asuntos para darme cuenta de la realidad. Porque cuando tengo la autoestima por los suelos, sabes levantármela. Porque cuando el silencio duele, sabes hacer un comentario que me arranque una sonrisa. Porque cuando me caigo, tiendes tu mano y me ayudas a ponerme de pie.
Por aguantar como me repito, como hablo de mis tonterías, de amigos que conoces gracias a que no paro de hablar, por aguantar mis múltiples interrupciones hasta el punto de cogerme de los codos y decirles que paren, por los vídeos que nos mandamos, las canciones que escuchamos, los gustos en común, por nuestra telepatía, porque pensamos igual, soltamos los mismos comentarios, por ser unos cabrones entre nosotros y con los demás, por nuestra confianza infinita y nuestra conversación diaria. Porque sólo tú y yo sabemos lo que significan tres perdidas seguidas. Porque si estamos tres días sin hablarnos o vernos ya nos echamos de menos y tenemos mil cosas para contarnos. Porque podemos compartir los pensamientos y secretos más oscuros. Porque tenemos amigos y enemigos en común. Porque el sábado pasado estuve a punto de matar por ti. Porque eres de las pocas personas que saben lo ñoña que puedo llegar a ser y lo entiendes porque a veces eres igual o incluso peor. Porque somos igual de masoquistas. Porque si me desconecto del chat del facebook para no hablar con nadie, siempre dejo el grupo de "perro pulgoso y zarrapastroso" abierto. Porque eres de los pocos que me conocen de verdad y aún así, me quieres. Porque hemos vivido muchas cosas y me has demostrado que aunque no somos perfectos y nos equivocamos, sabemos pedir perdón y perdonar. Porque hay pocos amigos como tú y me siento orgullosa de nuestra amistad. Y, básicamente, por estar ahí.
Perro Pulgoso y Zarrapastroso & Zarigüeya Atropellá.
