Maldito inconsciente, maldito vendido. ¿Cuánto te pagaron? ¿Cuál fue el precio para traicionarme así? ¿Qué moneda se pudo intercambiar por tenerme presa en una cárcel onírica? ¿A cambio de qué aceptaste someterme a esta tortura? ¿A caso lo haces por placer? ¿A caso me lo merezco?
No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Por más que intente olvidar siempre estás ahí para encadenarme al pasado. ¿A caso crees que necesito algún recordatorio? No, no lo necesito, no necesito que aparezcas y claves tus garras en mis cicatrices.
No necesito que aparezcas para recordar su olor, su forma de andar, su voz o su forma de hablar. No necesito que aparezcas para volver a visualizar escenas ya vividas en un pasado tan lejano que ni siquiera parecen de esta vida. No necesito volver a sentir el tacto de su piel, el calor que desprendían sus abrazos a traición, o lo cómodo que resultaba estar abrazada a él, sentado entre mis piernas, acelerando mis latidos.
El único pecado que cometí fue no saber reaccionar, no creer, no ser capaz de luchar.¿Hasta cuándo durará el castigo?
Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.
martes, 27 de noviembre de 2012
Maldito inconsciente.
lunes, 19 de noviembre de 2012
I'm not a slut, I just love love.
Entre rencores reprimidos y desprecios, te lancé una mirada desafiante que heriría más de lo que cualquier bofetada pudiese intentar. Una mirada que revolvería y destrozaría tus cimientos más que cualquier terremoto o huracán que se desatase en tu interior. Una mirada que se clavó en tus ojos como si de una bala se tratase, llegando hasta el punto más profundo de tu ser. Una mirada que decía más que las palabras y que expresaba el más grande de los cócteles de odio, ira y, a su vez, pasión, jamás mezclados.
Imagen de: http://agnes-cecile.deviantart.com/ En ese pequeño espacio del tiempo en que se aprieta el gatillo y se dispara un cañón, tú respondiste. Recargaste tu boca con una bala en forma de palabra y violencia, abriendo fuego contra mi orgullo, mi cuerpo y mi alma.
El reloj parado, tus manos en mi garganta, tus labios en mi oído, mi cabeza contra la pared y en tu boca sólo un tenue susurro: 'puta'
Por mi parte, sólo una posible respuesta que, a la vez, sería nuestra última despedida:
'Vendo mi cuerpo por amor, llámame romántica o llámame puta. Ya no me importa, ya no me importas, ya no te pertenezco.'
Título de la entrada: I'm a slut like you, de P!nk.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Where there is desire, there is gonna be a flame. Where there is a flame, someone's bound to get burned
¿Recuerdas los girasoles que estaban aquí? Son los que se rebelaron ante aquel que les dio su nombre. Aquel al que decidieron darle la espalda por un astro, menor en tamaño, pero igual en grandeza. Los que eligieron un camino diferente en lugar del que estaba marcado y, por ello, siguieron a la luna.Aquella que les acompañaba en la oscuridad. Aquella que manejaba las sinfonías de los bosques, las corrientes marinas y entonaba la canción de los romances prohibidos. Aquella que, tras el manto estelado de luces y color, se alzaba grandiosa con el título de dueña de la noche.
Imagen de: http://pixiecold.deviantart.com Los girasoles, hartos de la tiranía que se les había impuesto desde antes de que pudiesen germinar, decidieron plantarle cara a las leyes de la naturaleza tales como la causalidad, la entropía o la razón. Su respuesta ante ellos, fue guiarse por aquello que, quizás no era lo más correcto o lo más seguro, pero sí lo más fuerte, el corazón.Y así fue como dedicieron dejarse llevar por la trayectoria de la luna, a la que le habían regalado su amor a cambio de poder disfrutar de su belleza y de su elocuencia.La tragedia, como en todo romance que se precie, cayó después sobre ellos. Pues, por muy fuertes, valientes o románticos que fuesen dichos girasoles, por mucho que sus raíces, hojas y pétalos latiesen por la luna, cada día que no seguían aquello que estaba impuesto, iban padeciendo los efectos de su rebeldía y así fue como, poco a poco, se fueron apagando.Y, ¿sabes qué es lo más triste de todo? Que la luz, que su amada les brindaba, no era más que el reflejo de aquello de lo que tanto huían, aquel que significaba destino y obligación, aquel que les dio su nombre, aquel llamado sol.
Título de la entrada: Try, de P!nk.
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