domingo, 11 de noviembre de 2012

Where there is desire, there is gonna be a flame. Where there is a flame, someone's bound to get burned

¿Recuerdas los girasoles que estaban aquí? Son los que se rebelaron ante aquel que les dio su nombre. Aquel al que decidieron darle la espalda por un astro, menor en tamaño, pero igual en grandeza. Los que eligieron un camino diferente en lugar del que estaba marcado y, por ello, siguieron a la luna. 

Imagen de: http://pixiecold.deviantart.com
Aquella que les acompañaba en la oscuridad. Aquella que manejaba las sinfonías de los bosques, las corrientes marinas y entonaba la canción de los romances prohibidos. Aquella que, tras el manto estelado de luces y color, se alzaba grandiosa con el título de dueña de la noche.

Los girasoles, hartos de la tiranía que se les había impuesto desde antes de que pudiesen germinar, decidieron plantarle cara a las leyes de la naturaleza tales como la causalidad, la entropía o la razón. Su respuesta ante ellos, fue guiarse por aquello que, quizás no era lo más correcto o lo más seguro, pero sí lo más fuerte, el corazón.

Y así fue como dedicieron dejarse llevar por la trayectoria de la luna, a la que le habían regalado su amor a cambio de poder disfrutar de su belleza y de su elocuencia. 

La tragedia, como en todo romance que se precie, cayó después sobre ellos. Pues, por muy fuertes, valientes o románticos que fuesen dichos girasoles, por mucho que sus raíces, hojas y pétalos latiesen por la luna, cada día que no seguían aquello que estaba impuesto, iban padeciendo los efectos de su rebeldía y así fue como, poco a poco, se fueron apagando.

Y, ¿sabes qué es lo más triste de todo? Que la luz, que su amada les brindaba, no era más que el reflejo de aquello de lo que tanto huían, aquel que significaba destino y obligación, aquel que les dio su nombre, aquel llamado sol.
Título de la entrada: Try, de P!nk.