jueves, 18 de mayo de 2017

Veintinueve de mayo


Hoy es uno de esos días en que pienso en ti.
No me malinterpretes, desde hace 10 meses cada día lo he hecho, en momentos puntuales, al escuchar alguna canción, en una conversación entre amigos, tras comentarios desafortunados, o sin motivo alguno.
Pero hoy es diferente. Hoy es uno de esos días en que me pongo las gafas de sol en el autobús para disimular la tristeza. Uno de esos en que sólo escucho canciones agridulces, en que me abstraigo, en que las cosas pierden sentido, en que el resto de preocupaciones me parecen banales. Hoy es uno de esos días en que vuelvo al momento en que todo se torció, en que revivo la experiencia, en que recuerdo las llamadas, las preguntas, las lágrimas y se me forma un nudo en el estómago.
Hoy es uno de esos días en que me duele pensar en ti. Hoy es uno de esos días en que tu recuerdo está más vivo que nunca. Hoy es uno de esos días en que te echo de menos.
Van pasando los meses y cada uno ha seguido haciendo su vida y es normal, no nos queda otra opción, pero se hace difícil. Se hace duro ignorar esas preguntas que quedaron sin responder. Se hace tremendamente duro intentar superarlo sin sentirse culpable, como si faltásemos a tu memoria por no seguir de luto, por cumplir años, por no involucrarnos más… Como si aún pudiésemos hacer algo por ti…
Hay días y días, pero hoy es uno de esos días en que me obligo a recordar aquella semana para hacerlo real, porque una parte de mí sigue sin creerse toda esta historia.
Y duele. Duele tremendamente. Porque cada vez que pienso en lo que significabas para mí, cada vez que recuerdo cada momento que compartimos, no encaja. El Dani que yo conocí era la persona más feliz y más fuerte del mundo, siempre nos levantaba el ánimo, amigo de todos, incapaz de estarse quieto, de rendirse, de sentirse abatido. Cada vez que lo pienso, no soy capaz de entenderlo, no tiene sentido, no entiendo cómo se pudo torcer todo para llevarte a ese extremo.
Me enfado, me enfado contigo y me enfado conmigo, me pregunto si realmente te llegué a conocer, me pregunto qué podría haber hecho para evitarlo e intento aferrarme a tus últimas palabras, donde nos pedías que no nos sintiéramos culpables, pero no siempre soy capaz. En mi cabeza, vuelvo al pasado, a la noche del 11 de Julio y me meto en la cama contigo, a abrazarte y a no soltarte. Y entonces pienso en que nunca más volveré a verte ni a tocarte, intento recordar cuando fue la última vez que lo hice y no soy capaz de acordarme. Y me siento peor.
Al final llego a la conclusión de que no puedo cambiar el pasado. Intento consolarme pensando en que tomaste una decisión que debemos respetar y que, creyendo conocerte, jamás querrías que nos culpásemos. Intento homenajearte a mi manera. Escribiéndote esto. Buscando las fotos. Leyendo conversaciones. Recordando las anécdotas. Escuchando a nuestros grupos favoritos. Reviviendo momentos. Y cuidando, como puedo, de nuestros amigos. Me hace sentirme mejor. Al final no me queda otra que aceptar que no estás y que cada uno debe seguir su camino.
Doy las gracias por haberte conocido y haberte tenido a mi lado, por haber disfrutado de tu amistad, por las risas, el cariño y sobre todo, por todos esos conciertos juntos que guardo con especial cariño en mi corazón.
Feliz cumpleaños, Dani.
Te echo muchísimo de menos.

viernes, 29 de julio de 2016

Taziko.

Sehid Namirin

Imagen de: http://jojoesart.deviantart.com/
Els que lluiten per la vida, mai moren

sábado, 16 de julio de 2016

Los pequeños momentos son los que te harán vibrar


Tristeza, ira, frustración, rabia, impotencia... son los sentimientos que ahora nos invaden a todos, pero sobre todo dolor, nos duele tu pérdida y si nos duele tanto es porque ninguno de esos sentimientos describirían los momentos que pasábamos contigo. Eras una persona que siempre destacaba entre la multitud porque eras capaz de hacer reír a cualquiera con tu forma de ser.

Pasaste de ser un niño travieso y porculero, de aquellos que saltan muros y se les engancha una pierna en un montón de estiércol y pierde una bamba, a un gamberro y casi delincuente, que grafiteaba, no se perdía ni un concierto, hacía alguna que otra chuleta y alguna que otra vez bebió un poco de más. Hasta que un buen día nos sorprendiste a todos y te convertiste en un espíritu libre, que quería descubrir y conocer el mundo.
Y así emprendiste tu viaje. Pero no sólo te conformaste con eso, decidiste que querías ayudar, querías cambiar las cosas y te comprometiste con una causa noble allá, donde dejaste tu huella donde aún te recuerdan, donde te convertiste en un hombre.

Por muy preocupados que estábamos por ti, ante todo, nos sentíamos orgullosos de tu valentía, de tu humildad y de cómo en un mundo tan superficial, había una persona tan generosa, desinteresada y auténtica como tú.

Podíamos pasarnos meses sin verte que de repente aparecías con tu camisa de franela, un cuerno de vaca que, por cierto, olía fatal; un silbato nasal y mil mandarinas en los bolsillos, gritando a lo lejos y con una sonrisa de oreja a oreja que parecía que nunca te habías ido.

Todavía podemos verte tocando la guitarra y canturreando "El meu avi se'n va anar a cuba" a pleno pulmón o haciendo el ventilador ya fuese con la guitarra, una botella o la calculadora en clase.

El disfraz de cubatas, la traversura en Rupit, el viaje gastronómico a Menorca, los festivales, la ruta gallega, Port de la Selva, Roma, Can Dragó, los veranos en el casal, los correfocs, en Clau de Sol, las múltiples Mercès, tu don para la fabricación y la cocina, Sant Hilari, los picapiedra, Tarragona, el ritual a Cantabria, los picnics, son momentos que protagonizas, que forman parte de nuestra historia, que nadie nos podrá arrebatar.
Da igual si te conocimos hace un año, siete o desde que éramos unos mocosos, que en todos nosotros marcaste la diferencia. Tus amigos de siempre seguiremos dando palmas y repicándolas por ti.
Te queremos Pascu, te echaremos de menos.