Los pequeños momentos son los que te harán vibrar
Tristeza, ira, frustración, rabia, impotencia... son los
sentimientos que ahora nos invaden a todos, pero sobre todo dolor, nos duele tu
pérdida y si nos duele tanto es porque ninguno de esos sentimientos
describirían los momentos que pasábamos contigo. Eras una persona que siempre
destacaba entre la multitud porque eras capaz de hacer reír a cualquiera con tu
forma de ser.
Pasaste de ser un niño travieso y porculero, de aquellos
que saltan muros y se les engancha una pierna en un montón de estiércol y
pierde una bamba, a un gamberro y casi delincuente, que grafiteaba, no se
perdía ni un concierto, hacía alguna que otra chuleta y alguna que otra vez
bebió un poco de más. Hasta que un buen día nos sorprendiste a todos y te
convertiste en un espíritu libre, que quería descubrir y conocer el mundo.
Y así emprendiste tu viaje. Pero no sólo te conformaste con
eso, decidiste que querías ayudar, querías cambiar las cosas y te comprometiste
con una causa noble allá, donde dejaste tu huella donde aún te recuerdan, donde
te convertiste en un hombre.
Por muy preocupados que estábamos por ti, ante todo, nos
sentíamos orgullosos de tu valentía, de tu humildad y de cómo en un mundo tan
superficial, había una persona tan generosa, desinteresada y auténtica como tú.
Podíamos pasarnos meses sin verte
que de repente aparecías con tu camisa de franela, un cuerno de vaca que, por
cierto, olía fatal; un silbato nasal y mil mandarinas en los bolsillos,
gritando a lo lejos y con una sonrisa de oreja a oreja que parecía que nunca te
habías ido.
Todavía podemos verte tocando la guitarra y canturreando
"El meu avi se'n va anar a cuba" a pleno pulmón o haciendo el
ventilador ya fuese con la guitarra, una botella o la calculadora en clase.
El disfraz de cubatas, la
traversura en Rupit, el viaje gastronómico a Menorca, los festivales, la ruta
gallega, Port de la Selva, Roma, Can Dragó, los veranos en el casal, los
correfocs, en Clau de Sol, las múltiples Mercès, tu don para la fabricación y
la cocina, Sant Hilari, los picapiedra, Tarragona, el ritual a Cantabria, los
picnics, son momentos que protagonizas, que forman parte de nuestra
historia, que nadie nos podrá arrebatar.
Da igual si te conocimos hace un año, siete o desde que
éramos unos mocosos, que en todos nosotros marcaste la diferencia. Tus amigos
de siempre seguiremos dando palmas y repicándolas por ti.
Te queremos Pascu, te echaremos
de menos.