Entre rencores reprimidos y desprecios, te lancé una mirada desafiante que heriría más de lo que cualquier bofetada pudiese intentar. Una mirada que revolvería y destrozaría tus cimientos más que cualquier terremoto o huracán que se desatase en tu interior. Una mirada que se clavó en tus ojos como si de una bala se tratase, llegando hasta el punto más profundo de tu ser. Una mirada que decía más que las palabras y que expresaba el más grande de los cócteles de odio, ira y, a su vez, pasión, jamás mezclados.
Imagen de: http://agnes-cecile.deviantart.com/ En ese pequeño espacio del tiempo en que se aprieta el gatillo y se dispara un cañón, tú respondiste. Recargaste tu boca con una bala en forma de palabra y violencia, abriendo fuego contra mi orgullo, mi cuerpo y mi alma.
El reloj parado, tus manos en mi garganta, tus labios en mi oído, mi cabeza contra la pared y en tu boca sólo un tenue susurro: 'puta'
Por mi parte, sólo una posible respuesta que, a la vez, sería nuestra última despedida:
'Vendo mi cuerpo por amor, llámame romántica o llámame puta. Ya no me importa, ya no me importas, ya no te pertenezco.'
Título de la entrada: I'm a slut like you, de P!nk.


