Cuando las palabras se quedan en el aire
y te ahogas con tu propio aliento
Cuando la alegría te va grande
y el dolor, estrecho
Cuando te sumerges en tus propios lamentos
y el cielo se tiñe de gris
Cuando se te escapan los momentos
que pudiste compartir
Cuando el viento deja de llamarte
y la tierra empieza su revolución
Cuando en el horizonte ya no se lee tu nombre
Y el mar se olvidó de tu canción
Es entonces cuando no ves el hoyo
tropiezas y caes en lo más profundo de la tierra
Acabas atrapado entre las paredes del pozo
allí donde la luz de tu estrella no llega
Es entonces cuando la oscuridad y el frío te abrazan
cuando tu única compañía es la misma soledad
nada puede ir a peor y resurge la esperanza
cuando sabes que puedes volver a empezar
Y es que ya no te queda nada por perder
por fin saboreas la verdadera libertad
tiene gusto amargo, como te gusta el café
y al fin aprendes lo cruel que es la realidad
Entonces decides trepar y escapar de tu prisión
encuentras piedras puntiagudas que te hieren y lastiman
son rasguños superficiales que no interfieren en tu misión
pues duele más la soledad que una simple herida
Cuando sales a la superficie y ves tu anterior camino
decides aprender y cambiar de ruta
empezar de nuevo, buscar otro destino
y olvidarte de tanto hijo de puta
Pasa el tiempo y sigues con tu nueva forma de vivir
pero sin olvidar el frío que sentías en lo más profundo del pozo
Así soy yo, como un fénix capaz de, de sus cenizas, resurgir
es la única opción que queda después de tocar fondo.
Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.
domingo, 16 de octubre de 2011
Las palabras, en el aire quedarán
jueves, 6 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Es la hora de ser claros.
No, no lo entiendo, no entiendo el por qué, qué se supone que he hecho para merecer todo esto. No sé si es que tengo un cartel en la cara que dice que está permitido, o simplemente es que es costumbre hacerlo. No entiendo ni cómo ni en qué momento empezó, quién fue el promotor que estableció esa moda, no lo entiendo. Estoy hartita, hartita, hartita de tanta tontería, y sigo sin entender, el por qué.
Pero una cosa está clara, se acabó y si tengo que comportarme mal, ser una borde o si consigo cabrear a alguien, será porque se lo ha buscado y punto. Game Over.
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