Efecto Bumerán - El Niño de la Hipoteca
Juguemos dos partidas más, sólo una hay que madrugar. La espera diaria en la puerta escolar, un sandwich diario para merendar, mil besos diarios que nunca fueron en vano todos los guardo son tus lecciones de enseñarme a amar.
Otra lección de manual: los enanos vienen los mayores se van y tú no fuiste una exepción. Mi horoscopo robó la pila de tu reloj, prendida con dos baterías, la anatomía olvidó tu pulsación.
Aguarda un segundo: Esta noche no verás anochecer, por mucho que el ocaso se anticipe a las seis. Abrázame fuerte, un beso en la frente, en tu bolsillo un billete de tren.
Ojalá, efecto bumerán, como el mar vuelve al mar...!
Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.