jueves, 28 de julio de 2011

No te olvido ni te olvidaré

Porque naciste un año después que yo. Porque has estado siempre ahí. Porque eras un gato manso, tímido y miedoso, pero luego el más cariñoso, activo, alegre, el que nos seguía de un rincón del salón al otro, saltando por los sofás y sillones. Porque cuando eras pequeño jugabas al fútbol con las bolas de papel de aluminio. Porque te volvías loco con el paté y, extrañamente, con el tomate frito. Porque cuando lamías los dedos manchados de comida medio mordías sin llegar a apretar. Porque se te iluminaban los ojos y maullabas cuando nos querías llamar la atención. Porque en invierno te pasabas el día delante de la estufa y si no estaba encendida llorabas como loco hasta que la encendíamos. Porque en verano te tirabas por los suelos con la panza al aire para absorber el frío de las baldosas. Porque te subías al sillón y todas las mañanas me mirabas desde el pasillo deseando que llegase al salón para hacerte mimitos antes de ir a clase y yo sucumbía a tus encantos aunque me llenaras de pelos la ropa. Por tus super poses con la pata delantera. Por tus manchitas marrones en uno de tus ojos que hacía parecer que tuvieses un ojo de cada color. Por tu manera de acercarte para robarme la manta. Por como te dormías con los ojos medio abiertos. Por como te acurrucabas con Gala. Porque siempre fuiste el legado de Eli. Porque al igual que a ella te echo y echaré muchísimo de menos y nunca podré olvidaros.
 
Porque eras y eres y siempre serás mi gatito y porque te quería, te quiero y te querré siempre muchísimo.