Si las miradas marcasen, se podría observar tu huella en cada uno de los poros de mi piel. Si los ojos pudiesen gritar, los míos llorarían tu nombre con lágrimas de color nostalgia. Si los sonidos se pudiesen retratar, tendría trazada tu voz susurrándome al oído en la pared de mi oscura habitación. Si los recuerdos se pudiesen oír, escondería cada instante en forma de melodía en mi cabeza. Si pudiese guardar cada roce, cada suspiro, cada caricia, los protegería en un rincón más allá de la calle del cariño. Si las palabras se pudiesen saborear, cada verso, cada letra de una canción, cada saludo o despedida los tendría todos en el desayuno más dulce jamás cocinado. Si un abrazo se pudiese oler, tendría una amplia colección de perfumes por cada uno de los que me brindaste.
Si, simplemente, pudiese verte, no sé qué haría.